Shakespeare
Cuando en dulce silencio rememoro
las cosas que poblaron mi pasado,
suspiro por los seres que he buscado
y el paso inútil del tiempo lloro;
y cuando en nuevas lágrimas deploro
la ausencia del amigo sepultado,
la herida de un cariño ya olvidado
y el cruel naufragio de mis sueños de oro...
Me aflijo entonces por lejanas penas
y pago nuevamente a mis acciones
la triste cuenta de un antiguo llanto.
Pero si tú, con tu recuerdo, llenas
mi corazón, ¡se van las aflicciones
y sólo quedan el amor y el canto!
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