Comprendo entonces que hay un recorrido dentro de la soledad, en el que ésta se vuelve cada vez más rigurosa y difícil de evadir, por lo que buscamos un trato cada vez más íntimo con nosotros mismos, una relación con lo incondicionado, tan real como la muerte, quizás porque esta relación íntima puede llegar a ser más intensa que la soledad y rompe sus límites, su ley férrea, construye el puente que, por encima de la angustia, atraviesa esa fuerza intermedia que nos hace uno con el todo.
Álvaro Robledo
El Final de las Noches Felices
El Final de las Noches Felices
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